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¿Y qué tienen que ver los semáforos con una mujer peatona frente a la igualdad de género?

Categoría: Noticias

"La ciudad como espacio construido no es neutro desde una perspectiva de género, sino que contiene y expresa las relaciones sociales entre hombres y mujeres que se construyen y transforman a lo largo del tiempo…, definiendo ideas de “feminidad” y “masculinidad” que se traducen espacialmente y que generan lugares para lo masculino y lugares para lo femenino, afectando su cotidianidad, sus oportunidades y sus derechos”[1].

 

Se podría considerar que los nuevos semáforos peatonales de Bogotá con imágenes de mujeres, medida adoptada por la Secretaría Distrital de Movilidad, no influye en la igualdad de género; sin embargo, en nuestra cotidianidad, la manera como accedemos, usamos, disfrutamos, sufrimos e imaginamos el espacio público está influida por reglas y normas que en muchas ocasiones se transmiten a través de señales gráficas, cuyo significado está interiorizado y nos permite ubicarnos y desplazarnos por la ciudad. 

La forma en que se diseña el lenguaje gráfico urbano obedece a características sociales y económicas de cada época, a la estructura social y a las relaciones de poder configuradas socialmente; por ello, no es extraño que las calles de las ciudades tengan nombres de hombres, que los cambiadores de pañales para bebés se encuentren en los baños de las mujeres, que la altura de los pasamanos en los buses de trasporte masivo superan la altura promedio de las mujeres, que los equipamientos urbanos como estadios de fútbol e incluso los parques sean construidos por hombres y para los hombres y que las señales de tránsito utilicen la imagen masculina para representar a todas las personas que transitan por el espacio público, se trate de mujeres u hombres. 

Esto demuestra que en algo tan cotidiano como las señales de tránsito, la sociedad muestra el espacio público urbano como aparentemente “neutro” y, así, se conciben y regulan las normas urbanas a partir de un orden social androcéntrico, que no es más que un “sistema de pensamiento, cultural y simbólico que coloca al hombre (andros) en el centro, como prototipo de ‘lo humano’ y referente universal … construyendo alrededor del sexo una jerarquía, ya que todo lo que se aleje del ‘prototipo’ (aparentemente neutral, pero en realidad tomando como medida al hombre) desvaloriza los aprendizajes y experiencias de las mujeres o invisibilizan las diferencias, asimilándolas al modelo masculino que es entendido como universal y el único válido”[2].

 

Esta reflexión pone sobre la mesa una discusión poco frecuente y genera necesariamente preguntas como: Si las mujeres somos peatonas, conductoras, usuarias de edificios públicos y usamos la bicicleta como medio de transporte, ¿por qué las vías urbanas solo tienen señales que representan al hombre en estos espacios?, ¿es esta una forma para invisibilizar o limitar el uso, el goce y el disfrute de la ciudad por parte de las mujeres?, ¿la iconografía masculina es una forma o un instrumento para la reproducción de una visión jerarquizada y sexista en el espacio público? 

 

Si creemos que la construcción de lo urbano es reflejo y agente activo de reproducción de la desigualdad de género, una acción aparentemente tan sencilla, como incluir la figura de la peatona en más del 30% de las intersecciones viales intervenidas con semáforos inteligentes, (lo cual no representó para Bogotá una inversión adicional de presupuesto), definitivamente sí es una acción que propicia y busca la igualdad de género en el Distrito, a partir de lo simbólico. El uso de señales de tránsito que tienen figuras de mujeres para las personas peatonas implica una acción realmente innovadora, pues durante siglos las mujeres han tenido, a la fuerza, que identificarse y sentirse incluidas en todas las formas masculinas de lenguaje verbal, escrito y gráfico.  

 

En Colombia ya existe un ejemplo de señal inclusiva, la de zona escolar, lo que tira al piso la idea de que las imágenes de la señalética sean neutras o representen figuras humanas asexuadas, entonces, semáforos con imágenes feminizadas para el tránsito peatonal representan un paso significativo en los cambios de las formas de comunicación social. Con ellos se invita a los hombres y a las mujeres de la ciudad a tener una visión diferente de sus propias formas de inclusión, lo cual sin duda contribuye de manera decidida en la igualdad de género. Mediante el semáforo con la figura de la peatona, se envía un mensaje que, aunque simbólico, contribuye a avanzar en la transformación de los paradigmas y los estereotipos que determinan el acceso, el uso, disfrute y la apropiación de lo público. 

Invitamos a la ciudadanía a darse una vuelta por la Avenida Caracas con calles 74 y 76 para ver la nueva peatona que, según indicó la Secretaría Distrital de Movilidad, sigue en búsqueda de su nombre.

 

[1] http://www.2015ymas.org/centro-de-documentacion/publicaciones/2012/1303/seguridad-de-las-mujeres-en-el-espacio-publico-aportes-para-las-politicas-publicas/#.XMySPKR7nIU

[2] http://femp.femp.es/files/566-187-archivo/Manual%20pr%C3%A1citico%20para%20una%20se%C3%B1alizaci%C3%B3n%20igualitaria.pdf