Menos delantales y más trajes de astronauta para las mujeres

Hace algunas semanas una noticia que sería motivo de orgullo para las mujeres de todo el mundo, terminó convirtiéndose en el reflejo de las barreras que enfrentan en las labores tradicionalmente desempeñadas por hombres. La NASA había anunciado públicamente que llevaría a cabo el primer paseo espacial con participación exclusiva de mujeres. Las astronautas tenían la misión de cambiar una serie de baterías de iones de litio que mejorarían el suministro de energía de la estación espacial.  

Sin embargo, a pocos días de esta nueva misión espacial, los medios de comunicación dieron a conocer que una de las tripulantes que se había preparado para esta misión– Anne McClain- no podría desempeñar su labor de la manera adecuada porque el traje espacial disponible no se ajustaba a su talla. Las dos astronautas de acuerdo con su contextura necesitaban un traje de talla mediana, pero solo estaba disponible una unidad en este tamaño. De esta manera fue necesario que uno de los hombres astronautas remplazara el lugar de su compañera.

Aunque pudiera resultar sorprendente y curiosa esta situación, es altamente frecuente en los sectores económicos o industrias donde las labores u oficios han sido tradicionalmente desempeñados por hombres. En muchas de las industrias de manufactura, construcción, y transporte, las mujeres enfrentan barreras para desempeñar oficios que por tradición son realizados por los hombres. Ya sea porque se considera que las actividades de fuerza física y de maquinaria pesada requieren unas características físicas de altura, contextura y soporte de peso que son atribuidas a los hombres o porque culturalmente se consideran estas actividades como “poco femeninas” o rudas para ser desarrolladas por mujeres. 

Cuando al interior de algunas industrias consideradas como altamente masculinizadas, se toma la decisión de incorporar mujeres a estas labores, uno de los primeros retos que tienen que afrontar las compañías es suministrar los elementos de trabajo adecuados o acondicionados a las características físicas que les permitan a las mujeres desarrollar sus labores en condiciones de comunidad y seguridad. Así, por ejemplo, si estas actividades requieren el uso de botas, overoles, cascos o trajes especializados es necesario tener en consideración las medidas antropométricas de las mujeres así como las adaptaciones de orden mecánico que se requieran en la maquinaria para lograr que sus trabajo pueda desempeñarse de manera adecuada, siempre velando por las condiciones de seguridad y salud en el trabajo y así prevenir la ocurrencia de accidentes que puedan presentarse por no tener en cuenta estas medidas necesarias al fomentar el acceso y permanencia de las mujeres en sectores laborales donde su incursión es novedosa.  Este es uno de los pilares de la incorporación del enfoque de género en el ámbito laboral y empresarial, y también de la garantía de las condiciones de equidad entre hombres y mujeres. 

Acciones sencillas y conscientes de las compañías comprometidas con incorporar a las mujeres en estos roles no tradicionales contribuyen a que las mujeres tengan interés en vincularse en estas actividades que pueden representar mejores ingresos para sus hogares y la participación en mercados con alta demanda y baja oferta de personal capacitado, en sectores como el energético, minero o la construcción por dar algunos ejemplos.

Recientemente otro anuncio de la NASA, contribuye a la presencia de más mujeres en la ciencia y en espacios que solo han sido ocupados por hombres. Este organismo ha señalado que el programa “Artemisa” que tiene entre sus objetivos cumplir una misión espacial en el polo sur de la luna en el 2024, incluyendo por primera vez en la historia, una mujer en la nueva visita a la luna.  Esperemos que las astronautas que hagan parte de esta misión cuenten a tiempo con sus trajes espaciales y logren una nueva conquista del territorio hasta ahora desconocido. 

Volviendo a la tierra, a continuación, se muestran algunas cifras de la ocupación laboral de las mujeres en Bogotá en sectores caracterizados por trabajos de fuerza física y altamente masculinizados para el cuarto trimestre de 2018 tenía la siguiente distribución.  

Fuente: GEIH – DANE. Cálculos propios a partir de compilación del OMEG,