El fútbol profesional como vitrina hacia la igualdad entre mujeres y hombres

“El fútbol es un megáfono de la sociedad, un microcosmos donde lo bueno y lo malo sale a flote. La voluntad humana y la amistad por un lado, y las desigualdades y el machismo por el otro. Son un espejo de lo que ocurre en el mundo”

Marion Reimers.

 

Hablar de fútbol por estos días, necesariamente pone la lupa sobre las mujeres dado el gran espectáculo deportivo que dieron las jugadoras durante el pasado mundial de fútbol femenino.  Allí, ellas mostraron que la realidad del fútbol femenino difiere del fútbol masculino, las jugadoras independientemente de la bandera dejaron la vida en cada partido, mostraron su habilidades, destrezas y capacidad de resistencia física, además, manifestaron su posición política y abanderaron la lucha por la igualdad de género, todo en el marco del respeto, celebrando derrotas y triunfos juntas, acompañadas siempre de sus familias, primando el espectáculo deportivo y el buen fútbol[1].

 

A este respecto y a riesgo de tomar al fútbol masculino como medida a partir del cual se juzga el femenino, y definir a este último no desde su especificidad sino a partir de sus “carencias” y contraste, es inevitable mostrar la desigualdad de condiciones en que se desarrolla este deporte entre mujeres y varones.  Según un estudio de la Federación Internacional de Futbolistas Profesionales (FIFPro), la industria futbolística genera más de 500.000 millones de dólares cada año, sin embargo, cerca de la mitad de las jugadoras profesionales no perciben salario y se estima que casi 9 de cada 10 jugadoras finalizará su carrera deportiva antes de los 25 años, debido a una baja o nula remuneración[2].

 

Asimismo, el Banco Interamericano de Desarrollo[3] señaló, por un lado, que en 2012 con el objetivo de cubrir el sueldo de Neymar y retrasar su venta al FC Barcelona, el Santos de Brasil eliminó la rama femenina, y por otro, que “mientras Lionel Messi recibe 130 millones de euros al año, Ada Hegerberg —la mejor jugadora del mundo según la FIFA— recibe 400.000 euros al año”(BID, 2019); esto quiere decir, que por cada euro que recibe ADA, el argentino recibe 325 euros.

 

Esta situación es un llamado urgente como sociedad a integrar el fútbol como actividad deportiva para hombres y mujeres, pensando en un esquema que rompa los estereotipos atribuidos al fútbol masculino, que incluyen ejercicios de poder que normalizan y asocian solo a hombres características como rudeza, resistencia, coraje y valentía, olvidando que además de eso se requiere destreza, habilidad y estrategia, atributos que las mujeres han demostrado tener de sobra.

 

Esto implica además, aceptar que el fútbol femenino es un fenómeno social que posibilita alejar el habitual estereotipo individualista asociado a las mujeres, ocultado tras un velo construido socialmente, que les impide participar de proyectos grupales, más si éstos implican la interacción con otras mujeres, logrando con ello desalentar la participación femenina en la esfera de lo público y en oposición alentar la permanencia en la esfera de lo privado doméstico por considerarlo innato o más seguro.   

 

Pero además, requiere asignación de recursos, promoción de espacios y resignificación del papel emancipador que tiene el deporte y en especial el fútbol en la búsqueda de equidad entre mujeres y hombres, especialmente entre las niñas que sueñan con ser deportistas profesionales.  Esto pasa por la construcción de una identidad característica para y del fútbol femenino, la fabricación de una imagen y un lenguaje propios que permita a las futbolistas verse a sí mismas como deportistas en la actividad más popular del mundo, donde miles de personas siguen de cerca los mejores exponentes, considerándolos estrellas de rock y siendo seguidos a través de las redes sociales, consecuencia de ello, grandes marcas del mundo los contratan por el impacto que generan entre el público, en el mercado y las ventas de sus productos, no obstante, el fútbol femenino pareciera no genera el mismo entusiasmo entre la fanaticada.

 

Durante el mes de junio se realizó la octava versión Copa Mundo de fútbol femenina, máximo torneo femenino a nivel de selecciones del mundo cuya sede en fue Francia. Este torneo contó con la participación de 24 selecciones, destacándose las campeonas de las ediciones anteriores como Estados Unidos (3); Alemania (2); Noruega (1) y Japón (1), pero también, poniéndose en la espera pública, selecciones como la de Noruega, que hizo su debut en el grupo A de la copa y cuenta con una de las principales estrellas del fútbol femenino a nivel mundial.

 

Estamos hablando de Ada Hegerberg, primera mujer en recibir un balón de oro, declarada por la FIFA como la mejor futbolista del planeta, quien ha concentrado su carrera a nivel de clubes como el Olympique de Lyon con el que obtuvo su cuarta UEFA Champions League en el pasado mes de mayo al derrotar al Barcelona de España por 4 goles a 1 y donde fue la figura del partido al anotar 3 goles (hattrick) y que a pesar de eso, como se mencionó anteriormente, gana 325 veces menos que Messi. 

 

Esta super estrella femenina lamentablemente no fue convocada a la selección debido a un conflicto de vieja data con su federación, Ana decidió mantenerse alejada de la selección de su país al considerar que todavía las mujeres no son tratadas en igualdad de condiciones que los hombres.  La cuatro veces ganadora de la Champions League no cambió su postura pese a que meses después de su decisión la Federación Noruega de Fútbol y el sindicato de futbolistas de ese país firmaron un histórico acuerdo para que lograr la igualdad de salario entre mujeres y hombres.  A este respecto Ada dijo: 

 

"No es todo sobre el dinero. Se trata de la preparación, de actuar, del profesionalismo, puntos muy claros que les presenté directamente a ellos cuando tomé mi decisión[...] sé lo que quiero y conozco mis valores, por lo tanto, es fácil tomar decisiones difíciles cuando tú sabes cuáles son las ambiciones y cuáles son los valores que defiendes",

 

La discriminación de mujeres en este deporte es una crisis a nivel mundial, las jugadoras de la selección de Estados Unidos (las actuales campeonas del mundo) presentaron una demanda ante una corte de distrito de Los Ángeles, señalando a la U. S. Soccer de “discriminación institucionalizada de género”. Los actos discriminatorios, dijeron las atletas, no solo afectan su salario sino los lugares donde jugaban y con qué frecuencia, cómo entrenaban, el tratamiento y entrenamiento que recibían e incluso cómo viajaban a los partidos.

 

Colombia no ha sido la excepción, a comienzos de año la Federación Colombiana de Fútbol anunció que la liga femenina se iba a cancelar y que no se desarrollaría por motivos económicos, sumado a las vergonzosas declaraciones del dirigente deportivo y presidente del Deportes Tolima Gabriel Camargo, quien descalificó el fútbol femenino señalando que era un "Caldo de cultivo del lesbianismo"

 

Las punzantes palabras de Camargo causaron indignación en el país, y el pasado mes de febrero las futbolistas Melissa Ortiz e Isabella Echeverri, dos de las jugadoras más importantes de la Selección Colombia Femenina, hicieron públicas las precarias condiciones y malos tratos que tuvieron que afrontar al desempeñar su actividad deportiva. Sus palabras sirvieron de detonante para que otras integrantes del equipo dieran a conocer, días después, situaciones de acoso y abuso sexual, maltrato en diferentes categorías de la selección nacional, incluyendo la de menores.

 

Posterior al escándalo, a través de la Vicepresidencia de la República y con el compromiso de la Dimayor, se realizó el anuncio de garantizar los recursos económicos para que se lleve a cabo el torneo profesional femenino en Colombia.  “Tenemos el empeño de hacer del fútbol profesional femenino una realidad, y para siempre”, afirmó Marta Lucía Ramírez, primera vicepresidenta en la historia de Colombia.

 

La Liga Femenina Profesional de fútbol de Colombia ya comenzó en la segunda semana de julio de acuerdo con lo indicado por la División Mayor del Fútbol del país (Dimayor). Sin embargo, el torneo cuenta con grandes cuestionamientos puesto que las jugadoras sólo estarán en competencia durante poco más de dos meses a diferencia de los torneos masculinos que se realizan dos veces al año uno en cada semestre, lo que permite tener un nivel de competencia profesional y poder proyectarse a nivel nacional e internacional. En la liga participarán 20 equipos divididos en 5 grupos con una fase de grupos y de eliminatorias (cuartos, seminifinal y final), donde participarán los equipos capitalinos de Santa Fe, Millonarios - por primera vez- y Fortaleza.

 

Aunque al parecer, torneo responde más a un compromiso obligado por parte de la dirigencia del fútbol criollo, el apoyo y posicionamiento del fútbol femenino también debe provenir la afición para que las jugadoras tengan oportunidades reales para competir. Así por ejemplo las audiencias televisivas de la Copa Mundial que se disputó en el país galo y en la cual gana la selección femenina de Estados Unidos rompieron records llegando a los mismos niveles o superiores al mundial masculino de Rusia.

 

A manera de conclusión es evidente que la participación de las mujeres en el ámbito deportivo no difiere de su propia historia en la sociedad, cuando se trata del goce y disfrute del espacio público, prima la disposición de éste para los varones, dejando pendiente la inclusión de las mujeres, razón por la cual, se hace el urgente llamado para hacer el esfuerzo por desarrollar el fútbol femenino, no solo por su potencial repercusión sobre el PIB, que por ejemplo en España representa el 0,75%4, sino también por la potencial rentabilidad privada y como generador de empleo. Pero además, apostar por el fútbol femenino: se puede convertir en una herramienta que construya referentes femeninos para la sociedad, mejorando las perspectivas de futuro de las mujeres deportistas independientemente de su edad, suponiendo además, un paso hacia la igualdad real entre hombres y mujeres, ayudando “a combatir los roles de género, fomentar la inclusión y diversidad de las personas, ayudar a integrar la perspectiva de género en el ámbito político y empresarial, y contribuir a la mejora de la salud pública puesto que impulsa la actividad física de la población”3.

 

Otras fuentes consultadas

 

  1. https://addi.ehu.es/bitstream/handle/10810/24847/TFG_MODIFICADO_Murua.pdf?sequence=1&isAllowed=y
  2. http://www.trabajosocial.unlp.edu.ar/uploads/docs/cura_gedis.pdf
  3. https://www.iadb.org/es/mejorandovidas/futbol-y-mujeres-el-partido-pendiente

 

 

[1]https://es-us.deportes.yahoo.com/noticias/no-las-mujeres-no-saben-jugar-futbol-y-el-mundial-lo-demostro-024919786.html?fbclid=IwAR2M0C7IeTElQmFZypaAzr0FG5BzwLYaJQqdY1_Cipiwd6jrr-WJAxRqw94

[2] https://fifpro.org/news/fifpro-women-s-football-survey-published/en/

[3] https://www.iadb.org/es/mejorandovidas/futbol-y-mujeres-el-partido-pendiente