Hacia nuevos liderazgos femeninos

Me gustaría aplicar los temas de proyectos, conflictos y oratoria con mujeres emprendedoras, pues con estos temas pueden posicionarse mejor y más fuerte en la economía de innovación.

Participante de la EFPP

 

Podría aplicar la metodología participativa en mis clases, reuniones y diferentes espacios académicos. Además, que en mi diario vivir puedo aplicar muchas de las herramientas dadas.

 Participante de la EFPP

 

En 2019, la Escuela de Formación Política y Paz (EFPP) de la Secretaría Distrital de la Mujer asumió el reto de descubrir nuevos liderazgos de las mujeres, con el ánimo de ayudar a que ellas mismas descubran su capacidad de liderazgo, semilla fundamental para ejercer de manera más activa la participación y la representación política, pero también por la necesidad de que la Secretaría pudiera llegar a otros grupos de mujeres que hasta el momento no habían sido vinculadas, en especial jóvenes y, para el caso que nos ocupa, universitarias que poco o nada sabían de la Secretaría y sus servicios. 

Para ello, con el apoyo de la Subsecretaría de Políticas de Igualdad en la convocatoria, la Escuela llegó con su maleta de contenidos, metodologías y herramientas de formación política a un grupo de 26 mujeres entre 17 y 23 años, estudiantes de las Universidades Nacional, de los Andes - Consejo Estudiantil, Fundación Monserrate y la Javeriana, además de otras universidades representadas en los Colectivos Polifonía y Manada. 

Al inicio, y a partir de una propuesta de plan de contenidos, se concertaron con ellas los temas de la formación, que vale la pena anotar es gratuita; de igual forma, se llegó al acuerdo de trabajar todos los sábados de 9 a.m. a 1:00 p.m. Se conformaron dos grupos de participantes que trabajaron de manera simultánea en el primer semestre del año, guiadas por un equipo de facilitadoras y expertas que en cada sesión las llevaron, entre la teoría y la práctica, al intercambio de saberes; a la reflexión y la participación de cada una para planear talleres y reuniones participativas y para transformar conflictos, así como sobre sus habilidades de comunicación y de discurso y las formas de potenciarlas; a leer y analizar programas de gobierno con enfoque de género; a identificar claves para estar seguras en el mundo digital; a idear proyectos y a hacer uso de las TIC en el activismo y el marketing político digital. 

Entre el frío de las mañanas sabatinas, el cansancio acumulado de la semana y uno que otro trasnocho, costaba llegar a las sesiones formativas. Sin embargo, tanto las participantes como las facilitadoras traspasaron estas barreras y compartieron sus conocimientos alrededor del tema que correspondía en las cuatro horas de la sesión. 

Para la Escuela fue un reto pensar, diseñar y preparar las distintas sesiones. Cada técnica, cada ejemplo y cada ejercicio fueron pensados para lograr que el espacio fuera ameno e interesante y que, por supuesto, fomentara el aprendizaje. Aparte de los contenidos del curso, la misma sesión formativa, con sus técnicas utilizadas en cada momento de la ruta metodológica establecida, se hizo parte del proceso de aprendizaje mutuo. Las participantes pudieron ver técnicas como la pecera, las tarjetas de visualización con su “tela mágica” y el opinómetro, entre otras, que vieron útiles para aplicar en sus espacios. 

Y, así, pasaron cerca de 40 horas de un proceso enriquecedor en este curso, llamado “Mujeres en política”, que al final motivó a las participantes a expresar que todos los contenidos les parecieron útiles tanto para sus carreras profesionales como para sus vidas, aunque los más destacados fueron las metodologías participativas, la oratoria, la seguridad digital, la transformación de conflictos, el análisis de programas de gobierno y el activismo y marketing político digital. 

Como en la Escuela hay un interés especial para que cada proceso formativo tenga un impacto en las participantes reflejado en la aplicación de los conocimientos una vez terminado el curso, se les hizo la invitación a meditar sobre qué acciones podrían hacer con los aprendizajes obtenidos. Aquí están algunas de sus respuestas: 

  • Podría aplicar la metodología participativa en mis clases, reuniones y diferentes espacios académicos.
  • Sería muy interesante aplicar la seguridad digital; le haría con mis amigas de la universidad para poder difundir esta información.
  • Podría poner en marcha diversos proyectos, como [la] integración de estudiantes de historia a nivel distrital en alguna universidad (o varias), para este segundo semestre, así como un conversatorio “compartiendo saberes”. Es una idea que aún no está muy elaborada pero que me incentiva a ejecutar ahora que tengo más herramientas.
  • Sería diferente que un día analicemos el plan de gobierno de un candidato para retroalimentarle en qué puntos puede mejorar. Lo anterior podría ser en el lugar de campaña del candidato, con su equipo de trabajo antes de presentar sus propuestas. Por otra parte, sería interesante observar y analizar las redes sociales de una figura pública. Lo anterior podría ser para mirar el comportamiento y la forma de acción de su equipo de trabajo. La idea sería que un grupo de nosotras vaya al lugar en el cual que se encuentren las personas encargadas del marketing político en época de campañas, para ver cómo lo hacen.
  • Por medio del colectivo, realizar charlas compartiendo lo aprendido a personas que estén interesadas en los temas a tratar. 

Llamó la atención que varias de las ideas de aplicación de conocimientos están relacionadas con la multiplicación de conocimientos a otros grupos de mujeres cercanos a las participantes, como sus compañeras universitarias, grupos de mujeres que conocen y en los mismos colectivos participantes. 

Al final del camino, luego de generar un ambiente de aprendizaje caracterizado por el respeto y la confianza, pero sobre todo un espacio exclusivo para las mujeres, la Escuela lo logró. Logró que se supiera que existe en Bogotá una Secretaría preocupada por el ejercicio de los derechos de las mujeres, pero también pudo conocer otras dinámicas femeninas, esas que piensan en una ciudad libre de barreras y exclusiones para las mujeres y sueñan con ella.