Secretaría Distrital de la Mujer realiza intercambio de conocimientos con la Embajada de Suecia contra la Trata de Personas y Prostitución

El pasado 31 de octubre, la Secretaría Distrital de la Mujer tuvo el gusto de recibir la visita del embajador de Suecia contra la trata de personas y prostitución, Per Anders Sunesson, quien con su comitiva se dirigió al barrio Santa Fe con el fin de conocer las instalaciones de nuestra Casa de Tod@s. Este encuentro, organizado por el Despacho de la SDMujer y su Dirección de Derechos y Diseño de Políticas, buscó propiciar un intercambio en el que, por una parte, pudiéramos compartir de primera mano la experiencia de la estrategia emprendida en los últimos cuatro años por el Distrito Capital a través de la Secretaría Distrital de la Mujer con respecto a la atención, en materia de la garantía de derechos, de las personas que ejercen actividades sexuales pagadas en la capital colombiana y, por otra, conocer la experiencia de Suecia como país pionero en la aplicación de normas que prohíben la compra de servicios sexuales por parte de la ciudadanía.

En la jornada fueron socializados tanto el espíritu, la misionalidad y el modelo de atención de la SDMujer, como los principales servicios que se ofrecen en Casa de Tod@s. En este ejercicio, cada profesional explicó al embajador de qué se trata su trabajo y cómo contribuye a la garantía de los derechos de esta población históricamente vulnerada. Así, Edwar Hernández, profesional de la Dirección de Derechos y Diseño de Políticas encargado de la coordinación de la estrategia Casa de Tod@s, puso de relieve la imperiosa tarea, compromiso del Plan de Desarrollo de Bogotá Mejor para Todos, de generar una política pública para la atención integral, la generación de oportunidades y la lucha contra la trata y la explotación sexual comercial en Bogotá. Como complemento, se escucharon los testimonios de mujeres que han participado de la estrategia desde sus inicios, de tal manera que se pudo conocer en primera persona lo que ha significado para sus vidas el proyecto y cómo este cobra sentido y tiene lugar en una ciudad que busca ser mejor para todas las personas, en igualdad de derechos, oportunidades y bajo el principio del respeto a la autonomía y la agencia de las mujeres que se dedican a este tipo de actividades.

Este tipo de encuentros de saberes son ideales en la perspectiva del intercambio de experiencias, buenas prácticas y lecciones aprendidas, puesto que permiten conocer los resultados en Suecia, donde tienen desde 1999 una ley que prohíbe la compra de sexo, más no la venta: “Hemos realmente logrado cambiar la mentalidad de las personas en Suecia; hoy en día muy pocas personas piensan que está bien comprar sexo, de modo que el mercado de la trata de personas para la explotación sexual casi se ha extinguido”, afirmó el embajador.

Por último, la Dirección de Gestión del Conocimiento, a través del OMEG (Observatorio de Mujeres y Equidad de Género de Bogotá), presentó la estructura conceptual y el avance en la preparación del documento de caracterización de personas que realizan actividades sexuales pagadas en contextos de prostitución en Bogotá, investigación que lleva a cabo la SDMujer con la finalidad de conocer cuáles son las condiciones en materia de derechos y de calidad de vida de quienes ejercen la prostitución en Bogotá, para de esta manera, con esta información de diagnóstico, alimentar la formulación de la política pública distrital para la protección integral y la generación de oportunidades, que identifique y atienda las vulneraciones a los derechos de esta población y que enfrente de forma cualificada la lucha contra la explotación sexual y la trata de personas, bajo la premisa de que el primer paso para intervenir una situación, un problema socialmente relevante o un campo de preocupación es ampliar el conocimiento que se tiene de la problemática construyendo panoramas más completos sobre el tema. Y qué mejor manera de hacerlo que mediante los testimonios y la voz de quienes son protagonistas, de quienes viven en el día a día los prejuicios, el estigma, la opresión y la exclusión histórica de una sociedad que juzga sin comprender, muchas veces esquivando la mirada, y que evita reconocer la ciudadanía plena y el goce efectivo de los derechos que cobijan por igual a quienes por diferentes motivos llegan a este tipo de actividades.

A manera de cierre, el embajador instó a “cambiar la mentalidad de las personas, desde que los hombres dejen de pensar que está bien usar su poder económico para comprar mujeres, hasta el día en que las mujeres y los hombres se reconozcan como iguales que tienen las mismas oportunidades y los mismos derechos”.